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jueves

EVO MORALES: DE AMIGO A ENEMIGO


Muchos de nosotros tenemos una imagen romántica del presidente boliviano, pero su último gesto sorprende por noble y anormal. El presidente Evo Morales pidió perdón a los indígenas de las tierras bajas de Bolivia por la fuerte represión policial ejercida durante una marcha de protesta el domingo pasado. Sin embargo, el gesto del presidente no han logrado calmar los ánimos: los indígenas, contrarios a la construcción de una carrera en la Amazonia, están dispuestos a seguir con las movilizaciones.
La protesta indígena, de conflicto local se ha convertido en una cuestión nacional y ha derivado en una huelga general contra el Gobierno boliviano.
Miles de trabajadores, estudiantes, juntas vecinales y organizaciones sociales mostraron su repulsa por la represión policial contra la columna de 1.500 indígenas de camino a La Paz.
Según palabras de Evo Morales: Las manifestaciones populares son "una profunda llamada de atención". Añadiendo, "Aprendamos de nuestros errores". "Que me disculpen, que me perdonen”. "Recojo los dolores y convoco al diálogo”.
Sin embargo, el futuro de la carretera sigue en manos de la empresa brasileña que todavía no recibió orden de paralizar obras.
Esperemos que esta construcción quede postergada hasta un futuro referéndum.

Lamentablemente, entre la ciudadanía crece la desconfianza sobre la capacidad real que pueda tener el Gobierno para dar soluciones definitivas al conflicto indígena. Más pronto que tarde, esos bosques tropicales serán las avenidas que lleven a la desesperación de millones de ciudadanos que piensan que hay otro mundo mejor entre los cristales acondicionados de los centros comerciales. En cuanto haya desparecido el último bosque, los humanos alimentarán sus espíritus con los afiches de la publicidad, diosa del mundo consumista.

martes

PERDIDOS EN LA PROGRAMACIÓN TELEVISIVA


Es lamentable que una cadena de televisión que presumía de representar los valores propios de la progresía y la izquierda caiga tan bajo. La cadena Cuatro, perteneciente a PRISA y portavoz de los intereses del partido en el gobierno, en cuanto a su línea editorial, de nuevo mancilla la dignidad de los miembros de unas minorías étnicas ajenos a nuestro entorno cultural.
Me refiero al programa “Perdidos en la ciudad” que se emite en Cuatro, y que resulta ser la secuela de otro “docureality” anterior llamado “Perdidos en la tribu”.
Para los que no sepan de qué se trata, el primer reality se desarrollaba en los lugares de origen de minorías étnicas tan emblemáticas como los Himba, establecidos principalmente en Namibia, o los Mantawai, originarios del archipiélago del mismo nombre situado junto a la isla de Sumatra, Indonesia. Hasta allí se desplazaron los concursantes y el numeroso equipo de producción y filmación para que unas familias españolas conviviesen con ellos en su entorno. Ya sólo la idea de utilizar a estos grupos étnicos para crear espectáculo parecía ser y era bochornoso; ya que no sólo se invadieron unos espacios sensibles a cualquier impacto humano ajeno a su tradición, sino que se desvirtuaron un modo de vida al compararlo con las actitudes de los concursantes. No se pensó en la tremenda huella que se producía sobre la población autóctona o el medio ambiente, tan sólo se pensó en el beneficio económico de la productora y la cadena. De hecho es sabido que las productoras de televisión no saben ya qué inventar, aunque para ello haya que enfrentar modos de vida entre los que hay un abismo, sin respetar la propia evolución de las citadas minorías.
Ahora, el programa “Perdidos en la ciudad” muestra la otra cara de esta perversión: trasladar a nuestro país a varios miembros de comunidades indígenas y enfrentarlos a situaciones enajenantes para los propios indígenas. Los indígenas son mostrados como monos de feria y atracción propia de los circos del siglo XIX. Los choques culturales pueden ocasionar traumas incurables en personas que se enfrentan a realidades inimaginables, a situaciones que lo único que pretenden es provocar la reacción de unos “primitivos” como fueron denominados en la primera emisión del relaity, y por lo que algunas organizaciones que defienden los derechos de estas minorías calificaron de racistas.
Hacerle subir a un car o mostrar una discoteca a alguien que nunca ha visto ni un artefacto de este calibre o un lugar tan extraño a sus ojos sólo puede servir de mofa a la audiencia. ¿Por qué no llevan a uno de sus directivos o a un político progresista a uno de los albergues de Cáritas o a un asentamiento gitano y le hacen comer, dormir y convivir con ciudadanos como él o ella?
¿Por qué los teleespectadores no podemos ver las reacciones de los dirigentes de nuestro país mientras duermen entre las ratas de las chabolas o reciben patadas propinadas por adolescentes igual que lo sufren inmigrantes o los denominados “sin techo”?
Este blog desconoce las condiciones pactadas entre los indígenas y la productora, pero sabe que en anteriores ediciones de realitys parecidos, se generaron grandes discrepancias entre los miembros de las comunidades contactadas. En especial las tensiones sufridas por el grupo de bosquimanos que participaron en ediciones anteriores del programa “Perdidos en la tribu”.
Desde este blog se pide que las prácticas llevadas a cabo por la cadena Cuatro y Telecinco cesen por respeto a unas comunidades que no necesitan ser exhibidas fuera de su entorno para servir de curiosidad exótica a una audiencia que desconoce lo frágil que es la situación en la que se encuentran. Honestamente, prefiero ver a esas comunidades indígenas tratadas con respeto.
En España no se permitirían estas actitudes con mujeres, niños, homosexuales, discapacitados, inmigrantes, gitanos o cualquier miembro de grupos que sufrieron o sufren todavía maltrato por parte de segmentos de nuestra sociedad. 

jueves

ALBERTO PIZANGO: "Si el Gobierno viene a matarnos, que nos mate"


Muy pocos ciudadanos conocen lo que está sucediendo en las selvas del Perú, y aún menos conocen a los dirigentes indígenas que mantienen una lucha a vida o muerte contra el gobierno peruano. Los indígenas continúan con las protestas que ya causaron incontables muertos, ya que las fuerzas policiales incineraron muchos cadáveres para que no se conociera el genocidio. Los últimos coletazos del presidente Alan García son propios de cualquier dictador, y si no echen un vistazo al siguiente vídeo.



Igual que estos conflictos son censurados en los medios de comunicación españoles, sus dirigentes permanecen en el mayor de los ostracismos. ¿A quién le importa un puñado de indígenas si en sus bosques está el gas que necesitamos y el petróleo que alimenta nuestra industria del consumismo fiero.
La situación es tan grave que se ha declarado de estado de emergencia durante 30 días en las provincias de Bagua y Utcubamba (Amazonas), Datem del Marañón (Loreto) y el distrito de Echarate, en La Convención (Cusco), lo que ha sido considerado una provocación por los indígenas.

Un líder que debería protagonizar portadas y aperturas de telediarios.
Alberto Pizango, presidente de la Asociación Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep), fue el primero en advertir que continuarán con sus protestas mientras no se deroguen los decretos legislativos que, a su entender, son lesivos a los intereses de los nativos. “Morir en defensa de nuestro territorio será un honor. No vamos a retroceder. Si el Gobierno viene a matarnos, pues, que nos mate”, afirmó desde Yurimaguas.



NATIVOS AL CONGRESO.
Ya en Lima, Pizango anunció que le solicitaron al presidente del Congreso, Javier Velásquez Quesquén, que los reciba hoy para pedirle que derogue los decretos legislativos que –a su entender– atentan contra los nativos. Explicó que si Velásquez se compromete a que una comisión del Parlamento debata la posibilidad de derogar estos decretos, el paro de los nativos sería levantado.

Por su parte, Ollanta Humala Tasso, líder del Partido Nacionalista, admitió –según la agencia EFE– que seguidores de su agrupación tienen participación en las movilizaciones indígenas.

lunes

¿A QUIÉN LE IMPORTAN LOS INDÍGENAS?


Casi nadie ha oído hablar de los Ayoreo Totobiegosode, y sin embargo para ellos haberse topado con el hombre blanco tal vez sea la catástrofe que protagonice sus historias orales y sus actos en defensa de sus identidades. Contactados desde hace décadas, aún se desconocen datos fiables sobre el número de sus miembros vivos y las zonas donde se mueven los contactados en el 2004.
Por lo visto el gobierno paraguayo realiza ciertos esfuerzos para luchar contra la deforestación y de paso salvaguardar las vidas de nativos, flora y fauna que componen su ecosistema: el Chaco. En 1997 los Ayoreo Totobiegosode contactados recibieron el primer título de propiedad de una superficie de varias decenas de miles de hectáreas solicitadas.
Pero la realidad de nuestra sociedad es persistente y los intereses comerciales destruyen todo aquello que tocan. En esta ocasión no son las madereras, los mineros, los misioneros o las eléctricas; son los ganaderos y rancheros los que pretenden expandir los pastizales hasta donde sus negocios y los políticos les permitan.
Los Totobiegosode son uno de los tres subgrupos de los Ayoreo. De hecho en uno contacto en 1979 los misioneros cristianos introdujeron su proselitismo, pero al cabo de un tiempo el grupo rechazó sus enseñanzas doctrinales y decidió retornar a lo más profundo del bosque.
La última vez que fueron vistos algunos grupos aislados fue en 2009.

Desde esta tribuna solicitamos al presidente Fernando Lugo la creación de una reserva para los Ayoreo Totobiegosode en sus territorios ancestrales. Abogamos por la creación de unas tierras protegidas y que ellos continúen con su modo de vida: eligiendo el aislamiento o la transformación de su cultura desde su propia perspectiva; pero si el cerco de la deforestación continua, fatalmente el pueblo contactará con el mundo exterior.
¿Estamos dispuestos a proteger a los pueblos indígenas, y en concreto a los grupos nómadas? Apoyemos la política llevada por el gobierno de Paraguay en defensa de los pueblos nativos.